lunes, 28 de julio de 2008

Ana descubre Toledo (y Pulgar)

Érase una vez una niña, de unos ocho años, que dijo que no quería ir a Toledo porque era feo. Su padre, encabronao con la maldita rabieta de su puñetera hija, le juro que jamás iría a Toledo, al menos con él. Así fue. Ésta es la razón por la que Ana, a sus 22 añazos, no conocía la ciudad. Teniendo un padre bolo y un Seat Toledo yo esto no lo podía consentir así que pallá me la llevé.

Lo lógico hubiera sido ir en mayo por la mañana pronto o por la tarde-noche pero a nosotras eso como que no nos va. Preferimos ir el 24 de julio, a eso de las 12:30 del mediodía, a la fresca. Ha llovido mucho desde que hice un célebre trabajo sobre la ciudad, con fotografías también de una servidora, por lo que ando pez en historia toledana. Yo hice lo que pude: la llevé a los sitios más señalados, a tomar algo (en un sitio que no tenía ni Coca-Cola, pago ella) y la conté las pocas curiosidades que han sobrevivido en mi cabeza al paso del tiempo. Hasta nos hicimos una foto con Cervantes*, a lo Verbena de la Paloma: "una morena y una rubia, hijas del pueblo de Madrid".

Cuando nos cansamos de sudar hasta por los ojos decidimos irnos a Pulgar, ancá mi tía Maribel a comer con ella y con mi primo Jorge, el que también iba para paracaidista. Después de ponernos como el Kiko - vermú,panga rebozada, mejillones, mil quesos, Sandevid, ensaladilla, gazpacho, más Sandevid y café- llama mi padre y pregunta si hemos comido bien. Otra cosa no, pero en casa de mi tía ha sobrado comida de toda la vida. Mi tía llamó simple a mi padre, él se echo unas risas y todos tan felices. Después fuimos casa de mi abuela. Ana tenía un poquito miedo porque yo le conté lo que le dijo a un novio que tenía mi prima Laura: "¡Anda, pero si te falta el mismo diente que a mí!" . Era una muela, por si hay dudas. Mi abuela estuvo encantadora, incluso después de que mi tía le dijera que nos estábamos entreteniendo con hombres, alcohol y tabaco.

Más de alcohol y tabaco fue la cosa en La Venta del Alma, un bar precioso fuera de las murallas que encierran el casco antiguo. Antes era precisamente una venta donde la gente dejaba sus carros y demás para no tener que pagar el impuesto de entrada a la ciudad. El sitio es muy agradable, con sus mesitas y sillitas de hierro forjado, su fuentecita, su musiquita, su brisita... todo muy cuco y digno de diminutivo. Acompañándonos a las tres peritas en dulce iban dos caballeros nada desdeñables: mi primo Jorge, a la derecha, y su amigo Mariano. Con semejante compañía no ligamos nada, pero nos lo pasamos muy bien. Volvimos a casa en dos tandas, los chicos en la moto de 600 c.c. de mi primo, en la que Ana había ido de paquete - más tensa que Pinocho en las Fallas-esa misma tarde, y nosotras en el coche de mi tía. Llegamos a eso de las dos - bueno a las cuatro si se habla con la abuela, hay que escandalizar- y nos pusimos a cenar. Nunca una tosta de salmón con brie supo tan rica.

En Navidad volveremos, a ver si mi tía ha escrito ya el bestseller en el que debe convertirse la historia de su vida, a ver si mi abuela se ha cambiado el whisper-parabólica "ahí donde va el Rey", y a ver si mi primo es ya bombero. Suerte a todos.



*Esta foto pretende ser un remake de una foto que nos sacamos con el toro de Wall Street. La diferencia es que esta nos la sacaron unas brasileñas encantadoras y la de Nueva York unos torremolinenses facinerosos.

2 comentarios:

info@pulgar.org dijo...

Me ha gustado la entrada y coincido en los gustos y situaciones. Muy buena descripción.
Ah! se me olvidó en el anterior comentario decirte si tienes fotos antiguas o actuales de Pulgar. Las echo de menos en este post.
Un saludo.

Webmaster de pulgar.org

Sara D. dijo...

Muchísimas gracias por enlazarme en tu página y por leerme. Me hace mucha ilusión. He añadido un par de fotos que sacamos estos días pero la verdad es que la mayoría de fotos que tengo de Pulgar son en interiores, en casa de mi tía o de mi abuela. Mi madre, la fotógrafa de la familia, tiene muchas más, de las fiestas por ejemplo.
Gracias también por animarme. Espero que cuando deje España, o sea mañana, me sigas leyendo.
Otro saludo para ti.