domingo, 7 de septiembre de 2008

Bienvenidos a la república independiente de mi laboratorio

Hablando con el personal me he dado cuenta de que soy una privilegiada: mi laboratorio y sus moradores son la releche. Como ya he comentado, siempre hay risas para repartir. Hoy quería comentaros más cosillas que hacen al sitio donde trabajo tan especial.

Según llegué se me informó sobre el funcionamiento de la cooperativa de snacks. Consiste en que cada persona trae un paquete de algo envuelto en subpaquetes individuales - por ejemplo, una caja de paquetitos de galletas-. A cada subpaquete se le asigna el precio del total de la caja dividido entre el número subpaquetes. Cuando te entra la gusilla, a eso de media mañana, media tarde o en mi caso a todas horas, te acercas a la única mesa libre de la oficina, donde habitan todas las guarrerías, coges lo que quieras y lo apuntas en una lista que hay por ahí danzando. Puedes coger snacks por el valor de lo que tu hayas traído previamente. Yo llevo dos semanas apuntándome chocolatinas, sugus y demás sin traer nada. Hoy he comprado dos cajas de doce raciones de Cheez-its, unas galletitas saladas con sabor a cheddar que son gloria bendita, así que ya he cumplido. Esta semana pasada llegó un pequeño padawan, o estudiante de tercero, al laboratorio. Por lo visto va a hacer un trabajo sobre implantes cocleares. La mesa de la coperativa de snacks es la única que hay libre. Hemos decidido dejar que la ocupe si se compromete a ser el guardián de nuestro sustento.

Voy a aclarar una cosa. Cuando hablo de mi laboratorio como espacio me refiero al conjunto del laboratorio en sí -donde tenemos el equipo, la cabina de sonido, una mesa grande donde nos reunimos, y por donde se accede a las oficinas de algunos investigadores ya doctorados- y de mi oficina -donde tenemos los ordenadores y escritorios seis estudiantes de doctorado. Dicho esto, en el laboratorio en sí hay una sillas comodísimas de cuero. Son lo último. Una de ellas tiene un don especial. Cuando te echas hacia atrás emite un sonido igualito al de los velocirraptores de Jurassic Park. Palabra. Por alguna extraña razón la raptorsilla suele ser la que esta más cerca del ordenador que se utiliza para dar presentaciones dos veces por semana. Es chungo escuchar con atención a un compañero, más aún si no te enteras de la misa la media, cuando su silla está haciendo el dinosaurio. Este viernes pasó más de una vez y nuestra jefa tuvo que interrumpir la presentación, entre risas, por el cachondeo generalizado que había.

Curramos tanto que de vez en cuando necesitamos una distracción. Por eso mismo nuestra jefa nos ha comprado una consola Wii, una pila de juegos y la Wii Fit. Eso sí, con dinero del laboratorio. ¿Y cómo se justifica esto? Pues vamos a ver, antes me he colado. En realidad la Wii no es para nosotros. No señor. Es para los sujetos que vienen a que les hagamos este estudio o aquel. De alguna manera hay que entretenerles, ¿no? Lo que nunca hacemos es echarnos unas partiditas depués de tomarnos unas birras en la cafetería, de esas gratis que dan los viernes. No, eso sería irresponsable.

Ah, y después de comernos una chocolatina cooperativista, pero antes de echarnos un Wii bolos, y a veces mientras nos sentamos en la raptorsilla intentamos mejorar o salvar alguna vida que otra.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sara,
Pues me parece bien lo de la "cooperativa de snacks". Seria bueno que en vez de llevar ese tipo de viandas, (todo muy "yankee")pusierais queso manchego,lomo embuchado o unas buenas anchoas. Lo de la "Wii" es un detalle, en vez de leer mientras se espera, Hola o Semana, el personal puede echarse unos juegos.Lo d Palin es de juzgado de guardia. Acabo de leer que McCain está por delante de Obama despues de la convención y de nombrarla Vice. El mundo está loco. Keep me post it. Besos Love you.

Sara D. dijo...

Propondré el producto ibérico como alternativa a los "snacks" vigentes pero no creo que cuele. No quiero hablar de Palin que me pongo del revés. Cuando me reencabrone con los americanos que la apoyan le volveré a dar a la tecla. Muchos besos.