lunes, 15 de septiembre de 2008

Un Merlot sabroso en la tómbola

A riesgo de repetirme voy a decir que desde que he llegado he tenido la suerte de conocer a gente de pu... estupenda. El único defecto que tienen es que, al no ser ingenieros, tienen menos tiempo libre que yo, de momento, y por ende salen menos. Por esto mismo me quedé en casita el viernes. Sí, triste pero cierto. Mientras algunos estabais de farra en las siempre grandes Fiestas del Santísimo Cristo de los Remedios yo estaba con un Merlot en la mano viendo una película, mala por cierto. La verdad es que no me viene mal prescindir juerga. Así ahorro. Esa es la versión oficial.

El sábado fue un día de esos en los que el césped es más verde, el sol brilla más, y los pájaros cantan mejor. Mundo de Yupi. Todo esto tiene más mérito todavía cuando tenemos en cuenta que fui al laboratorio de diez de la mañana a dos de la tarde. Repito, un sábado. Josh había quedado en hacerle unas pruebas a un sujeto implantado y yo quería verlo. No es por hacerme la interesante pero creo que no puedo dar muchos detalles, por cuestiones de ética al tratar con sujetos humanos. Lo que sí puedo decir es que el hombre fue encantador. Entre prueba y prueba me contaba su historia, su antes y después del implante. Me toco la patata y tuve que esforzarme por que no se me escapara ni una lágrima. No se mucho sobre el protocolo en este tipo de situaciones pero creo que llorar no es lo más profesional.

Por la noche quede con Andrea, Doménico y Germán*. Sabíamos que había un sarao en la universidad llamado Salsa on the Steps. El grupo de baile latino, Sabrosura -esto hay que decirlo siempre con accento cubano mientras uno se contonea, sino pierde la gracia- organizaba unas clases de salsa seguidas de baile libre. El lugar elegido: las escaleras delante de la capilla de Duke. Lo de capilla creo que se queda un pelín corto. Había gente que bailaba de vicio, como Andrea y Germán. Ambos son colombianos y se nota que, como se suele decir en estos casos, lo llevan en la sangre. También había un grupo de angelotes, guiris en su gran mayoría, arrítmicos. A ver, yo me niego a bailar salsa delante de un grupo de latinoamericanos que me dan sopa con ondas. Sin embargo, mejor que algunos de esos pobres si que bailo. Al final me animé pero mi valentía sólo duró una canción. De aquí a unos meses voy a montar un evento algo más cañí: Flamenco (Fusión) on the Steps. Me voy a traer a mi prima Laura como atracción principal y a unos gitanos del Cardamomo. El resto haremos lo que podamos. Arriquitráun. Al menos me luciría un poquillo más. Nuestra noche continuó en en un restaurante divino llamado George's Garage, donde también había un sarao salsero. Yo bailé, eso sí, desde mi banqueta.

Del domingo hay poco que contar, aparte de que fui al cine a ver Burn After Reading, la nueva película de los Cohen. La pongo un 8 sobre 10. Es un humor o te encanta o lo odias. Yo soy de las primeras. Los personajes están todos el almendro y muy bien interpretados. La historia está bien pensada. Las palomitas estaban buenas. ¿Qué más se le puede pedir a un domingo por la tarde? Como tenía mono de más cine, al llegar a casa vi una de esas películas de las que no me canso: Philadelphia. La temática me hizo recordar uno de los mejores documentales que he visto: The Age of AIDS. Cuando tengáis un par de horas libres verlo gratis por internet. Eso de "vale la pena" se queda corto.

De hoy mejor no hablar mucho. He tenido un día de esos en los que cuanto más te esfuerzas menos resultados obtienes. He decidido descargar mi ira con las máquinas del gimnasio. Al ojear las playlists de mi iPod he visto la solución a todos mis problemas. Megamix de Marisol. Y la vida ha dejado de ser frustrante para convertirse en una tómbola, tom-tom-tómbola de luz y de color.

*Si no fuera lo peor a la hora de acordarme de sacar la cámara os podría poner unas fotillos. Seguro que estáis hartitos de imágenes de archivo, o sea, de Google.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sara,
Tu última entrada(¿o se dice "post"?)me parece estupenda y sincera. Asi puedo decir que tengo una hija cañon y de la que estoy más que orgulloso. Tuvo que ser muy interesante tu entrevista con la persona con el implante coclear, y entiendo que tuvieras que resistir no soltar una lágrima. Los que vais para científicos teneis un trabajo muy agradecido. Sois el paciente/a y el/la científica/o (Aido dixit) . LO de el festival flamenco me parece espléndido. Incluye el pasoble "España cañí" y alguna jota manchega. Y no te preocupes que todos, en "Graduate School, have had bad days". Te puedo contar más de uno cuando yo estaba en Clark University.
Kisses. Love you.

Anónimo dijo...

I love Frontline.