lunes, 13 de octubre de 2008

Pasados de tuerca


Hoy me ha comentado un compañero una noticia interesante: una chiquilla se ha cambiado legalmente el nombre de Jennifer Thornburg a Cutout Dissection.com. Es decir, que la pava esta se ha puesto Eliminar como nombre de pila y de apellido Disección.com. Con un par. Por lo visto nuestra querida Cutout trabajó de becaria para PETA (People for the Ethical Treatment of Animals), esos que se pasean desnudos todos los años, pancarta en mano, por los San Fermines. Se ve que la experiencia la inspiró de tal manera que decidió dar su nombre por la causa. PETA, agradecidísimos por esta muestra de dedicación, le ha dedicado una página a la ex-becaria. La dirección no podía ser otra: http://www.cutoutdissection.com. El angelote tiene cara de comprometida y de que le guste mucho el tofu.

¿Sabéis quién tiene también un sitio web propio? Nuestra ministra de Igualdad: Bibiana Aído. Bueno, ella más bien hace colección de páginas. Flicker (fotillos con sus colegas del partido, comics tronchantes, gráficos), ¡sile!, blog (con mogollón de @s que es lo último), ¡sile!, canal YouTube (cantidad de entrevistas en las que sale divina), ¡sile!, Twitter (qué le gustan las redes sociales), ¡sile! Le voy a cambiar Facebook y Myspace, que los tengo repes, por un enlace en su blog. Juventud, progreso, modernidad: divinos tesoros.

Tanto Cutout (cada vez que tecleo su nombre me descojono, porque me da la gana, Bibiana) como la ministra Aído defienden causas validas con las que estoy mayormente de acuerdo pero les pierden las formas. Como dicen por estos lares, "you have to pick your battles", "tienes que escoger tus batallas". Hay mejores maneras de promover la igualdad que dando patadas al diccionario y mejores maneras de impedir la muerte de animales inocentes que ponerte un nombre irrisorio. Deberían conocerse estas dos luchadoras natas. Con los sabios consejos de Bibiana, Cutout podría llegar hasta la Casa Blanca. Candidatas más raras se han visto.

Hablando sobre Cutout en el laboratorio, hemos mentado a otros personajes que también me encantan: los diecinueve miembros de la famila Duggar. Son diecisiete hijos, papá y mamá. Como su prole les sabe a poco, tienen otro churumbelico en camino, bendito sea el Señor. Por si ser una familia-orquesta relinda no fuera suficiente para querer darles un achuchón colectivo, todos los hijos tienen nombres que empiezan con J. Dios mío qué ricura. Con semejantes portavoces lo que no entiendo es como hay americanos que no están adscritos al movimiento Quiverful. Mañana mismo me voy a hacer de este grupo cristiano-evangélico que nos incita a todos a "recibir cuantos hijos Dios nos quiera dar".

Visto lo visto, si quiero que la gente me preste atención tengo mucho que aprender. Voy a parir 50 churumbeles y les voy a poner a todo@s el mismo nombre: Memolanlas Patatasbravioli.com. Vamos a montar una troupe de expresión corporal para llevar el mensaje de la Iglesia del Flying Spaguetti Monster por todo el mundo. Os dejo para a ponerme a ello.

domingo, 12 de octubre de 2008

La casa de una gafotas

Lo prometido es deuda: mi casa por fin está presentable. Aquí tenéis las fotos*. Hoy me he deshecho de las últimas cajas gracias a una cómoda que he comprado. He tardado tres horas en montarla, y eso que no he metido la pata ni una vez. No os la voy a presentar porque estamos regañadas. Durante el proceso de montaje me ha arañado repetidamente. He tenido un fin de semana de una torpeza infinita. Al desmontar las cajas con unas tijeras me he pegado un tajo en la mano de unos tres centímetros. Yo creo que era para compensar que ayer, mientras rallaba patatas, me llevé un cacho de la otra mano por delante. Como dice mi amigo Julián, soy una gafotas.


A pesar de mis heridas de guerra os voy a dar un tour por La República Independiente de mi Casa. Según entras te encuentras con un pasillito. A la derecha hay una armario y a la izquierda tengo colgado un espejo antiguo en el que hay encajada una foto en sepia de Venecia. Monísimo. Esa barra que se ve a la derecha es parte de la cocina americana. Esa pizza, echa por una servidora, no es de atrezo. Me he comido la mitad antes de ponerme a escribir. Mi cocina es chiquitusa pero tiene de todo; hasta un mini-mueble para vino encima de la nevera. Tampoco me faltan electrodomésticos: cafetera programable, batidora, tostadora, microondas gigante...

Si seguimos andando en dirección paralela a la parte más larga de la barra y giramos a la derecha nos encontramos con el comedor, o mejor dicho, la sección comedor del salón-comedor-estudio. La mesa por lo visto es antigua. Me la encontré llorando en el sótano de mi abuela y me dije "a la saca", o más bien "al camión". Ayudé a mi madre a lijarla a mano, a darle un tinte y a darle cuatro capas de barniz, que se dice pronto. Cuando estoy en una encrucijada, y no se por dónde tirar me pongo mi gorro de cowgirl, me abro una birrita, y con un trozo de césped en la boca dejo que la mecedora me aclare la mente. Ésta y la otra silla también me las encontré danzando por la casa de mi abuela. Las estanterías las monté yo mismita. No sólo no tardé tres horas sino que además no se ensañaron conmigo, lo cual agradezco.

Si venimos de la cocina, y en vez de girar a la derecha seguimos to tieso nos encontramos con el salón-estudio. El extra es mi vecino Peter. No tiene internet porque dice que le distrae. Así que cuando necesita consultar algo se baja del tercero al segundo a hacerle una visita a mi Mac. Hoy me ha pillado con la mascarilla de maíz azul en la cara y el antifaz antibolsas puesto. Como no ha salido corriendo me reafirmo en que es un tío cojonudo. El futón está solito, esperando cualquier vista para convertirse en una comodísima cama. Las estanterías esas también las monté yo. A ver si el año que viene ahorro un poquito y me compro una tele para la cual no necesite gafas de aumento. Sí, eso que veis al fondo es una terracita. Caben dos sillas como máximo pero a mí me sobra.

Si al llegar al futón giramos a la izquierda entramos en el baño. He colgado unas fotillos en plan paisajístico para relajar a las visitas. A la izquierda tengo un lavabo y unos armarios, nada del otro mundo. Por aquí no hay mucho más. Vamos a darnos la vuelta.

Si al salir del baño giramos a la izquierda llegamos a mi habitación. Mi cama es mi lugar favorito de la casa. El colchón me lo traje de Worcester pero la cama es nueva. A la izquierda tengo una cómoda, con la que estoy de buenas, y un armario en el que podría entrar andando con facilidad si no fuera por las cantidades ingentes de ropa que tengo. A la derecha tengo un ventanal que ocupa casi toda la pared y la cómoda malvada.

Ahí los tenéis, mis 61 metros cuadrados. Están un poco vacíos pero todo se andará. Os prometo que mi chocita parece más grande al natural. Si no me creéis pues venid a verme y lo comprobáis vosotros mismos. Si venís en manada y el futón no es suficiente tengo también un colchón hichable que es gloria bendita. Si con eso no os he convencido me rindo.

*Siento que no sean mejores; hago lo que puedo.