domingo, 12 de octubre de 2008

La casa de una gafotas

Lo prometido es deuda: mi casa por fin está presentable. Aquí tenéis las fotos*. Hoy me he deshecho de las últimas cajas gracias a una cómoda que he comprado. He tardado tres horas en montarla, y eso que no he metido la pata ni una vez. No os la voy a presentar porque estamos regañadas. Durante el proceso de montaje me ha arañado repetidamente. He tenido un fin de semana de una torpeza infinita. Al desmontar las cajas con unas tijeras me he pegado un tajo en la mano de unos tres centímetros. Yo creo que era para compensar que ayer, mientras rallaba patatas, me llevé un cacho de la otra mano por delante. Como dice mi amigo Julián, soy una gafotas.


A pesar de mis heridas de guerra os voy a dar un tour por La República Independiente de mi Casa. Según entras te encuentras con un pasillito. A la derecha hay una armario y a la izquierda tengo colgado un espejo antiguo en el que hay encajada una foto en sepia de Venecia. Monísimo. Esa barra que se ve a la derecha es parte de la cocina americana. Esa pizza, echa por una servidora, no es de atrezo. Me he comido la mitad antes de ponerme a escribir. Mi cocina es chiquitusa pero tiene de todo; hasta un mini-mueble para vino encima de la nevera. Tampoco me faltan electrodomésticos: cafetera programable, batidora, tostadora, microondas gigante...

Si seguimos andando en dirección paralela a la parte más larga de la barra y giramos a la derecha nos encontramos con el comedor, o mejor dicho, la sección comedor del salón-comedor-estudio. La mesa por lo visto es antigua. Me la encontré llorando en el sótano de mi abuela y me dije "a la saca", o más bien "al camión". Ayudé a mi madre a lijarla a mano, a darle un tinte y a darle cuatro capas de barniz, que se dice pronto. Cuando estoy en una encrucijada, y no se por dónde tirar me pongo mi gorro de cowgirl, me abro una birrita, y con un trozo de césped en la boca dejo que la mecedora me aclare la mente. Ésta y la otra silla también me las encontré danzando por la casa de mi abuela. Las estanterías las monté yo mismita. No sólo no tardé tres horas sino que además no se ensañaron conmigo, lo cual agradezco.

Si venimos de la cocina, y en vez de girar a la derecha seguimos to tieso nos encontramos con el salón-estudio. El extra es mi vecino Peter. No tiene internet porque dice que le distrae. Así que cuando necesita consultar algo se baja del tercero al segundo a hacerle una visita a mi Mac. Hoy me ha pillado con la mascarilla de maíz azul en la cara y el antifaz antibolsas puesto. Como no ha salido corriendo me reafirmo en que es un tío cojonudo. El futón está solito, esperando cualquier vista para convertirse en una comodísima cama. Las estanterías esas también las monté yo. A ver si el año que viene ahorro un poquito y me compro una tele para la cual no necesite gafas de aumento. Sí, eso que veis al fondo es una terracita. Caben dos sillas como máximo pero a mí me sobra.

Si al llegar al futón giramos a la izquierda entramos en el baño. He colgado unas fotillos en plan paisajístico para relajar a las visitas. A la izquierda tengo un lavabo y unos armarios, nada del otro mundo. Por aquí no hay mucho más. Vamos a darnos la vuelta.

Si al salir del baño giramos a la izquierda llegamos a mi habitación. Mi cama es mi lugar favorito de la casa. El colchón me lo traje de Worcester pero la cama es nueva. A la izquierda tengo una cómoda, con la que estoy de buenas, y un armario en el que podría entrar andando con facilidad si no fuera por las cantidades ingentes de ropa que tengo. A la derecha tengo un ventanal que ocupa casi toda la pared y la cómoda malvada.

Ahí los tenéis, mis 61 metros cuadrados. Están un poco vacíos pero todo se andará. Os prometo que mi chocita parece más grande al natural. Si no me creéis pues venid a verme y lo comprobáis vosotros mismos. Si venís en manada y el futón no es suficiente tengo también un colchón hichable que es gloria bendita. Si con eso no os he convencido me rindo.

*Siento que no sean mejores; hago lo que puedo.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Menuda casita y qué clase tienes decorándola. Muy chula, en serio. Yo también soy de los que piensan que estas cosas ganan más en directo, así que tendré que ir a verla. A ver si saco un ratillo, cosa complicada hoy en día. Por último, me alegro de que no pierdas tu esencia gafotil. Pero no te lastimes mucho. Beso.

Anónimo dijo...

A mi me a gustado muchisiimo tu pequeña casa, para que quieres más lo tienes todo recojidito, como el Fary!!
yo también tendre que ir a verla, y a Jose Monje Cruz, pero como yo soy gente Vip, de alto standing, que no chache, y soy divina en funciones aqui en España, creo que me corresponde un ladito de esa cama!!! besos varios

Sara D. dijo...

Bubs, queda comprobado que sólo me haces comentarios cuando te mento. Creo que voy a empezar a meter tu nombre con calzador por ahí para ver si lo pillas a modo "Cuando estaba saliendo de Julián casa, al abrir el coche me dije...". Vete ahorrando tiempo para venir antes de que me gradue.
Churri, claro que al ser gente VIP duermes conmigo. Además tu tienes ya una pila de puntos por haber venido a verme con anterioridad. Jose Monje Cruz y yo esperamos ansiosos tu visita.
Besos para lo dos, pero muchos, para que no regañéis.

Anónimo dijo...

Puede haber algo de cierto en lo que dices, pero en este caso se trataba de un comentario para recordarte que algún día apareceré por allí. Otra de las razones por las que he escrito es porque me gusta la palabra "gafotas". Leerte te leo siempre, aunque no siempre tengo algo que comentar, ya sabes que hablo poco.
Pues nada, continuando con la progresión geométrica de despedidas, muchísimos besos.

Sara D. dijo...

Jajajaja. Progresion geometrica de despedidas! Tu si que eres un gafapasta. Se que me lees Bubs. Ya sabes que yo hablo por los dos.

info@pulgar.org dijo...

Muy 'coqueta' y 'recogía' como diría alguna abuela. El hueco para las cervecitas espero que esté lleno...

Sara D. dijo...

Muchas gracias. Una hace lo que puede. El mueble es para vino y desgraciadamente no está lleno y eso que sólo caben seis tristes botellas. Tengo tres. Pero no sufras que cerveza tengo para parar un tren (23 latas y 3 botellas para ser exactos). No tengo un problema, es que me pasé cinco pueblos comprando para la acampada de hace un mes.

Anónimo dijo...

Sara querida: veo que tu casa es preciosa y que me has salido una experta en "llaves allen" y no creas que eres con la unica que se ensañan las maderas, que tu tia al construir las de Jorge tambien paso lo suyo, pero ya esta y ademas quien dijo miedo??????? en nuestra familia cada cosa que hacemos queda de p madre y no le des demasiado al "trapo" que seguro que ni Abuela ni la tia Lolilla van a sacarte los "birriagos" asi que disfrutala y que ella sea tu complice no tu su esclava mmmmmmmmmmmmmmmm muchos besos